“Que lo paguen los ricos, ¿Ciencia o ficción?” -
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“Que lo paguen los ricos, ¿Ciencia o ficción?”

 

Todos los días vemos en televisión como los líderes de algunas formaciones políticas de tendencia socialista decir que los que más tienen son los que más deben aportar.

Desde un punto de vista puramente económico es cierto que un mismo tipo impositivo no supone lo mismo para un mileurista que para una persona que cobra 12 mil euros al mes, sin embargo, es este último el que más aporta. Si los ricos siguen pagando más, ¿por qué seguimos centrando nuestras leyes en ellos?

No es raro ver propuestas como la de subir el IRPF a las rentas más altas, el llamado impuesto de lujo para aquellos bienes o servicios que solo estarían a disposición de aquellas personas que vemos en barco en la tele a la hora de comer, tampoco nos tendría que resultar raro escuchar que hay que luchar contra la evasión fiscal, es decir, intentar hacer algo para que estos malvados personajes con traje que van en avión a conciertos ( no, no me refería a nuestro presidente del gobierno) no se lleven su dinero a los llamados paraísos fiscales donde el tipo impositivo es menor.

Una vez expuestas las medidas por excelencia para luchar por la justicia obrera y por la erradicación de la desigualdad nos encontramos con un muro que más quisiese Donald Trump: la teoría económica. En este muro nos encontramos que a medida que el tipo impositivo aumenta menos son los incentivos a trabajar, en el muro también hay escrito que no por cobrar más impuestos se va a recaudar más, también encontramos una frase que dice que cuanto mayor es el gasto público menor es el crecimiento económico. Vale, estaréis pensando que por qué os cuento esto, pues cierto es que ni yo mismo lo sé; no obstante, lo que si sé es que si se castiga a las rentas altas (las que tienen los medios suficientes para irse a tributar fuera), por muchas barreras que pongamos, lo van a hacer; también sé que por norma general son los grandes capitales los que más trabajo dan, los que mejores sueldos pagan y los que más aportan a la seguridad social. La reflexión final se lo dejo a ustedes.

Ahora viene la segunda parte (os prometo que no va a ser tan larga como la primera). Cuando se planifica un programa de gasto que se va a financiar con los impuestos a los ricos nos encontramos dos problemas, uno derivado del otro. El primero es que primero se lleva a cabo el programa y se paga luego, de esta forma puede ser precioso ver como de los 100 mil millones dedicados a pintar pasos de cebra, hacer rotondas, poner carteles preciosos sobre la protección del colibrí amarillo africano solo se recaudan 10 mil millones, es ahora cuando viene el segundo problema: el resto de dinero no va a aparecer por arte de magia, lo vas a pagar tú con tu sueldo de 1200 – 1300 euros al mes, porque como habrás intuido los ricos se habrán ido a Panamá o a Irlanda porque allí solo se paga un 15% de impuestos de sociedades por ejemplo.

Conociendo esta magnífica historia que me acabo de inventar, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Así que, a modo de conclusión, al igual que mi historia, las medidas que luchan contra la evasión fiscal y la desigualdad pueden ser de ciencia o ficción depende como se hayan tomado mi humilde historia.

 

Miguel Sánchez Correyero


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