Prehistoria de España del Paleolítico a la edad de los metales
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Prehistoria de España

De José-Manuel Benito Álvarez, CC BY-SA 2.5,

Homo heidelbergensis: cráneo nº 5 de la Sima de los huesos de la Sierra de Atapuerca, de unos 500 000 a 350 000 años de antigüedad, el llamado «Miguelón».Artículo principal: Prehistoria en la península ibérica

Primeras Presencias de humanos.

La prehistoria de España, comprende la edad, desde la presencia de homininos en la península ibérica se remonta al menos a 1,3 o 1,2 millones de años, datación de la mandíbula encontrada en la Sima del elefante, uno de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (provincia de Burgos). Corresponde a un Homo aún por determinar, próximo a los más primitivos Homo africanos y al hombre de Dmanisi pero con algunas características derivadas propias.4647​ De esta edad sería también el yacimiento con industria lítica propia del Paleolítico inferior arcaico (Pre-Achelense) de Fuente Nueva 3, en la cuenca de GuadixBaza (provincia de Granada).48

Paleolítico.

De hace unos 900 000 años son los restos del yacimiento de la Gran Dolina, también en Atapuerca, que definen una especie clave para entender la evolución humana, bautizada como Homo antecessor.4950​ El siguiente hallazgo, datado en unos 430 000 años,51​ es la ingente cantidad de restos de Homo heidelbergensis (especie precursora del Homo neanderthalensis) hallados en la Sima de los huesos de Atapuerca,52​ yacimiento que ha proporcionado, entre una variedad ósea excepcional, numerosos cráneos muy bien conservados.53​ Son numerosos los yacimientos con industria lítica Achelense de esta época en la península, como los de Torralba y Ambrona (provincia de Soria) o los de las terrazas del Manzanares (provincia de Madrid).[cita requerida]

Paleolítico medio.

En el Paleolítico medio se sitúa la presencia del hombre de Neanderthal, asociado a la cultura Musteriense, datando en unos 60 000 años sus primeros restos en Gibraltar. En la Cueva de Nerja (Málaga), se han datado en 42 000 años de antigüedad algunos restos orgánicos asociados a unas pinturas de focas que podrían ser la primera obra de arte conocida de la historia de la humanidad.54Uno de los bisontes de la Gran Sala de la Cueva de Altamira. La datación no ha sido establecida con precisión (se proponen cifras de entre 14 000 y 40 000 años de antigüedad).

Paleolítico superior.

En el Paleolítico superior se sitúa la llegada a la península del Homo sapiens, el hombre «moderno», hace unos 35 000 años, manifestada por los restos de la cultura Gravetiense hallados en Cantabria.55​ Cohabitan la península durante varios millares de años con los neandertales, hasta la extinción de las últimas poblaciones de neandertales en el sur hace unos 27 000 años.56​ Hace unos 16 000 años, la cultura Magdaleniense estaba presente en AsturiasCantabria y parte del País Vasco, cuya aportación más notable lo representan las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira.57

El arte rupestre se desarrolló en dos zonas estilística y cronológicamente bien diferenciadas: el arte franco-cantábrico y el arte levantino.58​Artículo principal: Neolítico en la península ibérica

La revolución neolítica, que la teoría difusionista entiende como una difusión cultural a partir de su inicio en el Creciente Fértil de Oriente Próximo, apoyándose en la difusión simultánea de la cerámica cardial, alcanza la costa mediterránea en torno al 6000 a. C., provocando el abandono del tradicional modo de vida cazador-recolector por un estilo de vida sedentario, enfocado en la agricultura y la ganadería, extendido al resto de la península durante los siguientes dos milenios. En torno al 5000 a. C. aparece la cultura megalítica en el tercio occidental de la península.

Edad de los metales.

Las culturas que usaron los metales (Edad de los Metales) aparecieron en la península ibérica en torno a los años 3000 a 2500 a. C. Su distribución geográfica es mayor y se considera que la búsqueda de los metales trajo flujos migratorios importantes, destacando Los Millares en Almería, con una gran fortificación, y en el curso del río Tajo en la zona portuguesa actual.59​Véanse también: Calcolítico en la península ibéricaCultura argáricaBronce Manchego y Vaso campaniforme.Véase también: Protohistoria de la península ibérica

Edad Antigua

Véase también: Historia antigua de la península ibérica

Pueblos indígenas y colonizaciones históricas

Dama de Elche, escultura ibera. Museo Arqueológico Nacional de España (Madrid).

Edad del Hierro.

La Edad del Hierro se inicia en la península ibérica con la penetración de población e influencia cultural indoeuropea desde el comienzo del I milenio a. C.; determinando la identidad étnica y lingüística celta de la mayor parte de los pueblos indígenas de las zonas norte, oeste y centro, con alguna excepción: lusitanos y vetones, también indoeuropeos, se califican de «precélticos».

Los vascones en cambio se califican de «preindoeuropeos». A pesar de la similitud de su forma de vida a la de otros pueblos de la zona norte (galaicosastures y cántabros), su lengua (el «protoeuskera») se supone similar a las habladas en la zona oriental peninsular; las del grupo de pueblos denominados iberos, de mayor desarrollo económico.

Las fuentes clásicas denominaron celtíberos, al grupo de pueblos situados en una posición intermedia (geográficamente).

La costa peninsular meridional y el área tartésica (con centro en el valle del Guadalquivir -la Turdetania– y con proyección hasta zonas muy lejanas, de la desembocadura del Tajo a la del Segura), la más rica en metales y de mayor desarrollo económico y social (una verdadera civilización), fue profundamente influenciada por la colonización fenicia. La fundación mítica de Gadir (Cádiz) se data en el 1104 a. C.,​ aunque no hay base arqueológica para sustentar semejante cronología hasta varios siglos más tarde. En el siglo viii a. C. ya hay pruebas de la presencia de un abundante grupo de factorías y colonias fenicias, como Malaka (Málaga), Sexi (Almuñécar) y Abdera (Adra).

Las colonias griegas se instalaron más al norte, en Akra Leuké (Alicante), Hemeroskopion (Denia), Emporion (Ampurias) y Rhodes (Rosas). Su contacto con los iberos les hizo dar las primeras referencias escritas de estos pueblos. Las mismas fuentes griegas señalan que los navegantes griegos habían establecido contactos con el «reino» de Tartessos y con su «rey» Argantonio, que les habría dado suficiente plata como para construir murallas contra los ataques persas. Tales contactos no fructificaron, precisamente por el dominio fenicio de esta ruta, y no ha podido constatarse arqueológicamente la presencia griega en la costa mediterránea malacitana, en una colonia que habría llevado el nombre de Mainake.Véase también: Lenguas paleohispánicas


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