Los fascistas son ellos - Desenmascarando a la izquierda
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Los fascistas son ellos

Intolerantes, homófobos, xenófobos, fascistas… Son los descalificativos más usados por parte de la izquierda de este país para aquellos que quieren impedir leyes totalitarias de género, aquellos que quieren impedir la invasión masiva de inmigrantes ilegales en nuestro país, y aquellos que no aceptan la doctrina relativista. No para los que odian a los homosexuales, inmigrantes, o misóginos, sino para quienes no aceptan la ideología progresista.

¿Que consiguen?

Con esta estrategia, consiguen una hegemonía cultural, al la cual, o perteneces, o simplemente vives en el siglo XVI. (Ojalá viviésemos ahí, “en algunos aspectos”).

Ante esta imposibilidad de crear debate público, por el hecho de tener monopolizados los medios de comunicación imposibilitando presentar alternativas, para proteger a los homosexuales, favorecer la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, etc…, nosotros, los que sí respetamos la libertad de expresión, tenemos que vernos recluidos en nuestra propio ser. Defendiéndonos a todas horas de ataques, insultos, supremacismo moral, descalificaciones y mentiras.

Es falso que la derecha auténtica de este país odie a los homosexuales, que odia a los inmigrantes, que piensa que las mujeres no merecen libertad.

Pensar eso, únicamente indica, que no nos hemos esforzado en conocer acerca de la derecha, que únicamente hemos estado bombardeando nuestro cerebro con influencia social izquierdista y televisión a manos de los grandes poderes económicos (algunos incluso ex-etarras como el de la sexta Jaume Roures). Nuestro mensaje no es de odio ni de buenismo, exponemos datos, apelamos al sentido común y actuamos en consecuencia.

Apreciamos las diferencias culturales que nos enriquecen como ciudadanos de este planeta que gracias doy a Dios, nos dio esas particularidades entre los pueblos que es, lo que nos hace únicos, lo que nos da la esencia de nuestra existencia como pueblo, como miembros de una gran hermandad llamada nación.

Y sí, es un error mezclar todas esas diferencias, que juntas, consiguen que el mundo en si tenga sentido. Todas las habilidades que tenemos todos los pueblos deberían crear una sinergia reciproca, para el avance de la humanidad. Únicamente así, conseguiremos esa excelencia como ser humano. Protegiendo nuestras diferencias y trabajándolas en conjunto para el bienestar social.

Comprendiendo algo tan básico, vamos a lo que nos trae en este artículo, que es la otra cara de la moneda, la de los intolerantes.

La izquierda se pone la medalla de defensores de los homosexuales, feministas, pro-inmigración, etc… . Si de verdad los protegiesen, veríamos como se harían manifestaciones a favor de agresiones a inmigrantes, a favor de homosexuales, a favor de mujeres maltratadas, violadas y desgraciadamente muertas. Pero no es el caso, no hay manifestaciones a favor de ellos.

Se que parte de la audiencia me dirá que es falso, que todos hemos visto las manifestaciones en contra de la Manada. Todos hemos visto la fiesta del orgullo gay en la que se manifiestan a favor de la visibilización, pero, ¿A que no saben a qué patrón obedecen?

Sí, son todos progresistas.

Así es la doble moral de la izquierda, únicamente defiende violaciones a mujeres si sus agresores son de origen español, únicamente protege a las mujeres, que son de izquierdas, si no, no merecen respeto y son capaces de proporcionarles una paliza.

Como ocurrió lamentablemente, con la antigua presidenta de Vox de Cuenca, Inma Sequí, que recibió una brutal paliza por parte de izquierdistas radicales, sí, los mismos que se manifiestan a favor del feminismo.

Inma Sequí, dada de alta después de la brutal paliza recibida por parte de miembros de la extrema izquierda.

También odian a los homosexuales que son afiliados del Partido Popular o Ciudadanos. “Maricones” es el término más usado para referirse a ellos por parte de la extrema izquierda. “Sudaca”, si no aceptas lo que la izquierda piensa. Si hacemos el esfuerzo de quitarnos las vendas, veremos el interés electoral que tienen estos partidos hacia los colectivos minoritarios.

Solo quieren su voto.

Son su instrumento electoral para seguir en sus escaños, comiendo de nuestro esfuerzo, para pagarles sus casas, mansiones, coches, tarjetas… Hay ciudadanos que han dicho basta, ante este abuso. Es por eso que antes de que nuevas alternativas políticas salgan a la luz, intenten callarlos a través de los descalificativos expuestos antes. Así, ellos siguen llenándose los bolsillos.

La izquierda jamás ha apoyado la homosexualidad. La derecha nunca ha asesinado a homosexuales por el simple hecho de serlo, la izquierda sí. Como ocurrió en Cuba con el Che Guevara, más de 100 homicidios directos por el simple hecho de ser homosexuales.

La izquierda solo apoya a las mujeres si son de izquierda. Solo apoya a los homosexuales si son de izquierda, y solo defienden a los inmigrantes que encajan en su ente ideológico.

Alternativas:

¿Qué alternativa queda ante estos fascistas que únicamente protegen a los homosexuales si son de izquierdas? ¿Que protegen a las mujeres si son de izquierdas, ¿Y que protege a los inmigrantes si son de izquierdas? ¿Odiarlos? No, hay una tercera vía, el respeto por todas las razas, culturas, orientación sexual, la igualdad entre hombres y mujeres.

Y todo ello, englobado al desinterés económico, desinterés electoral, que salga de nuestra propia alma proteger los derechos de los ciudadanos de una nación, por el simple hecho de ser ciudadanos de la misma.

Por eso rechazamos el colectivo LGTB. También negamos el movimiento feminista moderno. Por eso rechazamos la mezcla aleatoria de culturas. Para decir basta, al uso de estos, para alimentar a parásitos políticos y organizaciones financiadas por grandes capitales.

Nuestra incansable lucha no es contra aquella pobre gente que viene a nuestro país engañados.

Nuestra interminable lucha es contra quienes empujan a miles de inmigrantes a nuestros países.

Nosotros queremos, que los marroquíes, hagan Marruecos grande otra vez, que los japoneses, hagan Japón grande otra vez y que los españoles, hagamos España grande otra vez.

Únicamente así, llegaremos a un mundo lleno de países y pueblos fuertes, sin enemigos externos, todos conviviendo pacíficamente, entusiasmados, cuando conozcamos otros países y sus culturas. Así, es como se forma el arcoíris, con la unión de todos los colores.

La alternativa que ofrece la izquierda, es mezclar los colores, que todos conocemos, el resultado, de esa forma, siempre será el negro.


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