Los chalecos amarillos, explicados por un español, en Francia. -
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Pulso al poder

Cuando llegué a París, lo primero que me llamó la atención, fue la cantidad de barrios ocupados por inmigrantes, había barrios, incluso, ciudades enteras en las que no veías un francés de verdad, casas ocupadas, edificios enteros pagados por la “mairie” (ayuntamiento) habitadas por inmigrantes ilegales, ayudas en sanidad, escuelas gratis…

Mientras, fuera de París y de las grandes ciudades se vive otras realidad. Pequeñas ciudades y pueblos sin los servicios básicos, mal comunicados, dejados de lado por la administración francesa; los lunes, por ejemplo, muchas estaciones de servicio, no tienen combustible hasta las diez de la mañana.

Declaración de la renta, impuestos indirectos, impuestos a la vivienda, impuestos a los que alquilan una habitación, impuestos de basura, de circulación, de contaminación, de reciclaje, recorte de servicios médicos, privatización de servicios públicos, endurecimiento de los requisitos de los parados.

Mientras tanto a los inmigrantes ilegales, que han tenido hijos aquí, les dan una buena casa a un precio inmejorable en el centro de París.

Macron era la promesa de un cambio, y fue el gran traidor, con la transición energética, los franceses dijeron basta, la respuesta altiva de Macron y la manipulación de los medios, echaron más leña al fuego, primero los ignoró luego decidió posponer seis meses las medidas, varios ministros, entre ellos, el de medio ambiente, dimitieron. No sirvió de nada, Macron no quería recular y se notaba, le echó un pulso al pueblo y parece que va perdiendo, semana tras semana, el presidente y los medios les han dado un motivo para salir una semana más.

Ya da igual lo que diga o haga, lo quieren fuera, no confían en el, las encuestas para las europeas, dan una amplia victoria para Marine Le Pen, casi todos los que votaron Macron, se arrepienten.

La violencia de la policía es una constante en las manifestaciones, cientos de heridos y muertos Dan testimonio de ello, no sirve de nada, intentaron manipular a la opinión pública acusando a los gilets jaunes de extrema derecha, después de extrema izquierda, la última ocurrencia, fue montar una contramanifestación formada por gente de nivel económico alto, llevando foulards rojos, juntaron 200  personas en apoyo a Macron.

Chalecos amarillos

Jóvenes sin esperanzas, jubilados desesperados, autónomos exprimidos, asalariados con cada vez menos poder adquisitivo, padres que no ven un futuro para sus hijos… Esos son los gilets Jaunes (chalecos amarillos) y por eso Macron, no puede con ellos.

 


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omentarios

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  1. Es lo que tiene el socialismo: impuestos. El estado de bienestar es insostenible y va a quebrar.
    Es hora de emponderar a los ciudadanos y adelgazar el Estado hasta sus huesos.