HISTORIA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS ARCHICOFRADES DEL SACER. ARCHICOFRADÍA DE LA VERA CRUZ, DE SANTA ANA Y DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE. -
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HISTORIA DE LA  ORDEN DE LOS CABALLEROS ARCHICOFRADES DEL
SACER. ARCHICOFRADÍA DE LA VERA CRUZ, DE SANTA ANA Y DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE.

En el año de Nuestro Señor de 1574, Su Católica Majestad el Rey Felipe II remite a los Excelentísimos y Reverendísimos Señores Obispos de sus Reinos un interrogatorio o cuestionario de veinticuatro preguntas para que sus Sacerdotes Párrocos hiciesen la labor de campo de una obra estadística denominada “Relaciones topográficas de los pueblos de España” con la que se pretendía ofrecer una descripción detallada de todos los asentamientos poblacionales de sus Estados. Su Católica Majestad escribía en los
siguientes términos:
“Por haber entendido que hasta ahora no se ha hecho ni hay descripción particular de los pueblos de estos reinos, cual conviene a la autoridad y grandeza de ellos, habemos acordado que se haga la dicha descripción y una historia de las particularidades y cosas notables de los dichos pueblos. Y porque si se hubiesen de enviar personas a traer las relaciones que a ello son menester, no podría haber la brevedad con que holgaríamos que
esto se hiciese; ha parecido que por medio de los prelados, y corregidores, y justicias principales se podrá hacer muy cumplidamente, y sin dilación, y con más certidumbre que por otras vías, y así se os envía con ésta la Memoria que veréis. Encargamos y mandamos, que conforme a ella ordenéis a todos los concejos y justicias de los lugares de la tierra y
jurisdicción de esa ciudad y de los eximidos de ella, se informen muy bien de todo lo contenido en la dicha Memoria, y hagan particular relación de ello, encargándoles con gran instancia tengan mucho cuidado de enviárosla, cada uno de lo que tocare, la más cumplida, cierta y verdadera que sea posible, y con la mayor brevedad que ser pueda; y como os fueren trayendo las dichas relaciones, nos las iréis enviando dirigidas a Juan
Vázquez de Salazar, nuestro Secretario, para que no se pierda tiempo en este negocio; que en ello y en que nos aviséis de cómo lo hubiéredes ordenado y proveído, nos serviréis”.

El interrogatorio realizado en el Arzobispado de Toledo, diócesis de la que entonces formaba parte la Villa de Saceruela dice lo siguiente respecto a la misma con fecha del 2 de diciembre de 1575: “esta villa es pasajera hacía Guadalupe e tierra de Badajoz e Portugal” “otras Armas no tiene excepto las Armas Reales Imperiales del Emperador Nuestro Señor e del Rey don Felipe” “ser dicha villa del Rey don Felipe, Nuestro Señor e Maestre de esta tierra y de Órdenes y  desta tierra de Calatrava” “declara que la Iglesia Cathedral desta villa es la Iglesia de Toledo y el Arciprestazgo está en Ciudad Real” “que en esta villa hay una Iglesia Parroquial y la advocación Nuestra Señora de las Cruces e tiene dos capillas metidas en el adarbe de la Iglesia sin salir fuera de dicha Iglesia, una fundo Alonso Rodríguez de Camargo e se llama de Santa Ana…otra capilla se ha hecho de diez años a esta parte a la mano derecha del Altar cerca de la Hombría de la Vera Cruz y de los Hermanos de ella, porque hay una Cofradía muy devota e ansimismo hay otra Cofradía y Hermandad de la Limpia Concepción por voto deste pueblo” “que el Cura es y ha sido del Orden de San Pedro y le nombra el Comendador y con examen hecho por el Consejo de Órdenes e con aprobación suya, está cobrando de Su Majestad” “que está un Calvario que fundo Alonso de la Cueva que tienen los Hermanos de la Vera Cruz por suyo” “que hospitales no hay sino solo uno en el que se recogen todos
los pobres  peregrinos”.
En el año de Nuestro Señor de 1578 el Ilustre Freyre don Alonso, o Alfonso Rodríguez de Camargo o de Cárcamo, según acertó o se equivocó el escribano de turno [1] ;  luego Alcalde Mayor de Toledo entre 1593 y 1598 por primera vez y entre 1604 y 1607 la segunda, y luego también Presbítero Calatravo, escritor y natural de Saceruela, con expediente de pruebas para el ingreso como religioso de la citada Orden de Calatrava que tiene fecha del año 1616 (ES.28079.AHN//OM-RELIGIOSOS_CALATRAVA.Exp.116. Unidad
Documental Completa. Expediente de pruebas de Alonso Rodríguez de Camargo, natural de Saceruela, para el ingreso de la Orden de Calatrava) (Jura a favor de Alonso Rodríguez de Camargo CME 523.23 Unidad Documental Completa ES.47.161.AGS/CME 523.23) procede a fusionar la Hermandad de Caballeros de la Vera Cruz, que databa del año 1565, con la más reciente Cofradía de Santa Ana, ambas con sede en la Santa Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Cruces, aunque los Caballeros de la Vera Cruz contaban también con un Calvario propio. Crea así una Archicofradía a la que llama Orden de los Caballeros Archicofrades del Sacer.
Así en unión de otros Caballeros que luego también fueron Caballeros calatravos  (ES 28.079 AHN//OM-RELIGIOSOS_CALATRAVA.Exp.583. Unidad Documental Completa.
Expediente de pruebas de Juan Lorenzo de Yegros, natural de Saceruela, para el ingreso de la Orden de Calatrava) e inspirados en sus naturalezas religiosa, militar y hospitalaria, dan origen a “la Orden con el fin primordial de mantener hospitales y asistir a peregrinos y necesitados y enfermos que peregrinaban hacia el Real Monasterio de Guadalupe”.  [2]  Esto era debido a que el Camino de Fe atravesaba las encomiendas y señoríos estamentales de los citados Caballeros y otros Hidalgos y Ricoshombres  -hoy fincas y propiedades que siguen en propiedad de las mismas familias que continúan
perteneciendo a la Orden de Caballeros Archicofrades del Sacer- donde habilitaban establos y dependencias.
Con estas medidas les daban acogida, reposo y seguridad frente a la inseguridad, sobre todo nocturna. Era Saceruela camino de peregrinos, el mismo comienzo de su paso final hacía el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe en el siglo XIV contando como el más destacado de ellos a Su Majestad el Rey don Enrique IV de Castilla que lo hace en el año de 1463 y aprovechando su estancia en el lugar, importante paso de caminos también a Toledo, Sevilla y a Portugal, le concedió su independencia como Municipio con el rango de Villa.
Don Alonso busca en el nombre de la Orden por él instituida recoger lo más noble de su lugar de nacimiento “Saceruela, dado que el nombre de ésta localidad viene de “sacer” (sagrado) y  “uela” (villa) en latín. “Sacer” es un término que, en la religión de la antigua Roma, significa restringido, sagrado o dedicado a una divinidad.

Así, “sacer” describe a una cosa o persona ofrecida a las divinidades y, por tanto, consagrada a ellas. Todo lo que no era “sacer”, era “profanum” que significa fuera de santuario, lo que no está dentro del recinto sagrado, lo que no le pertenece a las divinidades.
Una cosa o persona podía hacerse “sacer” (consagrada) o podía, revertirse
de “sacer” a “profanum”.
Fundaron la Orden con Don Alonso, los miembros de los linajes de Aliseda; Camargo, Cárcamo, Cendrero, Costi, Díaz de Pinto; Dueñas; Fernández de Valmayor; Herrera; Labrada; Marqués de Prado, Martín, Mateos, Mayordomo, Montes; Morillas; Moyo, Palomares; Parralero; Pérez; Rodríguez, Sanz y Yegros; todos de Saceruela cuyos descendientes forman en la misma un Estamento específico por derecho propio.
La Orden persiste en el tiempo e incluso supera los dos años en los que la Villa de Saceruela queda completamente deshabitada como consecuencia de lo acontecido en la Tercera Guerra Carlista, y en la Guerra Civil abierta en España en el pasado siglo XX, en la que sufre persecución.
En ambos casos se produce algo muy importante para los Caballeros Archicofrades; la destrucción, quemado y arrasado de todo su archivo documental, histórico y artístico como vamos a ver a continuación, siendo más grave la primera pérdida, se pierde la base documental de trescientos años, frente a la segunda, donde lo destruido se corresponde con
la historia de algo menos de setenta años.
Respecto a ésta segunda, si ha sido posible reconstruir los usos y costumbres de la Orden gracias a la memoria de los miembros de la misma supervivientes en abril de 1939.
El día 25 de junio de 1869 el Excelentísimo Señor don Vicente Sabariegos, General de Brigada (entonces llamado Brigadier) de los Reales Ejércitos en la Primera y Segunda Guerra Carlista toma el mando en la zona de Castilla llamada La Mancha junto con el Ilustrísimo Señor don Joaquín Tercero, Coronel de los Reales Ejércitos también en ambas guerras y natural de Moral de Calatrava, Brigadier de las tropas carlistas en la zona de la
Mancha. Se concentran en las afueras de Ciudad Real de la que intentan apoderarse sin éxito, por lo que se repliegan hacía Picón, donde se enfrentaron con victoria a la Guardia Civil, tomando de ésta seis prisioneros.
Tras esto el General Sabariegos, con una fuerza, marcha hacía Piedrabuena y el Coronel Tercero con otra fuerza, marcha hacía Toledo, vía Extremadura, donde contacta con el también Brigadier de los Reales Ejércitos don Juan de Dios Polo y Muñoz de Velasco, que le nombra segundo al mando de su Brigada que se refuerza con voluntarios llegados de
Migueturra comandados por don Antonio de Almagro. El Coronel Tercero, antes de reunirse con el General Polo, pasó el día 26 de junio por Caracuel donde puso en libertad a los carlistas presos don Aquilino Cavanillas Rubio, don Carlos Rubio Cabello y don Benito Acedo López, quienes se unieron a sus fuerzas, compuestas, según informes militares, por un centenar de infantes y treinta caballos teniendo por segundo al Capitán don Juan de
Ballesteros. Tras Caracuel,  asaltaron Saceruela a 53 kilómetros de Caracuel, y luego Agudo a 36 kilómetros de Saceruela, en su camino hacia Extremadura, donde espera dejar fuerzas organizadas tras reclutar a voluntarios entre los veteranos de la Primera y Segunda Guerra
Carlista.

Ascendido a General de Brigada, don Joaquín Tercero murió a finales de 1873, al ser alcanzado por un proyectil en un enfrentamiento en las inmediaciones de Montiel. Durante el periodo constitucional de 1876 y hasta la II República, tenía dedicada una calle en Moral de Calatrava, donde gobernaba el Partido Monárquico (nombre con el que se presentaban
los carlistas a las elecciones en la época).  [3]  Saceruela quedó totalmente destruida, habiendo además quemado todos los archivos en el Ayuntamiento y en la Iglesia, consta en los archivos municipales que la acción la llevó a cabo “el Capitán Araña o Telaraña”,
posiblemente don Juan de Ballesteros. Dos años después del fin de la guerra, los saceruerelenses  volvieron a reconstruir la Villa, quedando solamente de antes la casa de la Inquisición, que conserva su escudo, la fachada de la casa de los Montoya, y la Iglesia de Nuestra Señora de las Cruces, construida en el siglo XIII y de estilo románico, que excepto
la cubierta, salvó el resto de su estructura de piedra. Terminada la última guerra civil, la Orden cuenta solamente con cinco Caballeros
Archicofrades, estando en la misma precaria situación de membresía que las Órdenes Militares Españolas; y tan grave como la persecución que sufren los Caballeros Archicofrades es el destrozo que las fuerzas republicanas vuelven a hacer en el patrimonio histórico, cultural, archivístico y en definitiva patrimonial; desde julio de 1936 hasta marzo
de 1939, en Saceruela, sede de un importe Campo de la Aviación Militar de la República.
Eso la convirtió en un lugar de llegada y tránsito de elementos muy ideologizados que en pocos días pasaron de llamar “pinchos” a los Caballeros Archicofrades (eran así llamados por la regla de la Orden que les obligaba a acompañar al Santísimo con una alabarda en todo igual a las que tenían al uso los Reales Alabarderos de la Guardia de Su Majestad el Rey), a fusilar a varios de ellos.
Entre los fusilados se encuentra el hijo de don Jesús Pérez y Herrera, Gran Maestre de la Orden; don Germán Pérez y Morilla;  abuelo del Gran Maestre que suscribe éste documento. Don Germán era profundo creyente y practicante por lo que era acusado por los que no compartían su credo de “monago” y “clerical”, y otras cosas más graves; el 22 de julio de 1936, tomada Saceruela por los elementos del Frente Popular pretendían quemar
una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe; a lo que don Germán se opuso vivamente con riesgo de su integridad, como efectivamente luego pasó. Detenido, no fue ingresado en la Santa Iglesia de Nuestra Señora de las Cruces, o en el Ayuntamiento, lugares donde se encontraban vigilados todos aquellos que los dueños de la situación consideraban peligrosos; sino que fue subido a un camión que con presos políticos y de Fe llegó a
Saceruela camino de Ciudad Real, donde se dijo que serían juzgados por sus delitos, a saberse cuales.
Los transportados no llegaron nunca a la capital de la provincia, sino que al llegar al puente de Alarcos, fueron fusilados y arrojados los cadáveres al río, de donde los recuperaron días más tarde vecinos de Valverde, que les dieron sepultura como buenamente pudieron, y allí permanecieron los restos hasta el final de la guerra, si bien el 8 de agosto de 1936 se comunicó a la familia que don Germán había fallecido “de muerte natural”.
También fueron eliminadas familias completas, como los hermanos Pedro, Abogado, Gustavo, Ingeniero,  y Nivardo, Estudiante; Ruíz de Ayllón y Moreno, fusilados con el Sacerdote don Ángel Muñoz de Morales, en el kilómetro 17 de la carretera de Agudo el 21 de septiembre de 1936. Los cuerpo fueron cubiertos con una tenue capa de tierra y la banda regresó a Almadén.
Días más tarde las autoridades decidieron recubrir los cadáveres con más tierra  y así se hizo añadiendo más tierra a la somera capa del primer momento. Y de esa forma allí permanecieron hasta el 14 de abril de 1939, más de tres años y medio, sin que se permitiera a ninguno de sus familiares recuperar el cadáver de su deudo. En los primeros días de abril de 1939, se procedió a la exhumación de los cadáveres que habían permanecido en el lugar de su fusilamiento y a su traslado al depósito del cementerio para ser identificados y que se llevaran a cabo los trámites judiciales correspondientes antes de su enterramiento definitivo.
Una vez hechas las oportunas tareas de identificación los restos de los tres hermanos Ruiz de Ayllón fueron entregados a sus familiares que los llevaron a enterrar  a Saceruela.  [4] Y también en esta guerra se quemó otra vez la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Cruces, con todos sus enseres y archivos, entre ellos los de la Orden, que como hemos dicho
quedó reducida a un escasísimo número de miembros y en unas graves dificultades de continuidad. (PARES. Fichas de referencias documentales de la Auditoría de Guerra del Ejército de Ocupación sobre Saceruela. Auditoría_Ocup.Fichero.80.13.73. ES 37.274 CDM//AD).
Sobre la historia de la Orden es interesante destacar el trabajo académico titulado “La Cruz del Sacer” de doña María Eulalia Grajera Barloja, publicado en el número 16 de la Revista Internacional de Protocolo, y con referencias externas a los archivos destruidos, que reconstruye parte de su recorrido. [5]
En los años setenta del siglo XX se dota de nueva Regla “Estatutos y Libro de
Constitución” que se remiten al Arzobispado Primado de España, dado que aún no existía la actual diócesis de Ciudad Real Priorato de Órdenes Miliares. Instituida ésta el 4 de febrero de 1980 por su Santidad el Papa San Juan Pablo II sobre la antigua Prelatura de las Órdenes Militares que había sido creada el 18 de noviembre de 1875 por Su Santidad el Papa León
XIII, pasa el expediente a la misma.
Se creó el nuevo Ordinariato sobre territorios dependientes de la Archidiócesis, Saceruela entre ellos, y de las Órdenes Militares de Calatrava, San Juan y Santiago, por esta razón el Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo de Ciudad Real ostenta el título de Prior de Órdenes Militares de España. Efectivamente el 18 de noviembre de 1875 se estableció por
Bula Ad Apostolicam la jurisdicción exenta mediante la formación de un coto redondo en el que se sustituyen todas las jurisdicciones dispersas correspondientes al Consejo de las Órdenes, enmarcándolas en la nueva Diócesis-Priorato de Órdenes Militares en parte de la ya Provincia de Ciudad Real.
El Obispo Prior de Órdenes Militares estaba revestido de la dignidad episcopal bajo el título de Obispo de Dora, con la particularidad de ejercer su ministerio episcopal sin estar sujeto a ningún Arxobispo Metropolitano, dependiendo directamente del Santo Padre: vere et proprie nullius dioecesis; al acceder, los Obispos Priores eran Provados  (de Provanza)
primero y Cruzados, finalmente (de Cruzamiento) como Caballeros al menos de una de las cuatro Órdenes Militares de España (Artículo 23 de la Bula Ad Apostolicam). Así sucedió hasta el 29 de abril de 1931, fecha en la que las Órdenes fueron suprimidas. 

Finalmente, el 2 de diciembre de 1992, Su Excelencia Reverendísima el Doctor Torija de la Fuente, don Rafael, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Ciudad Real y Prior de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, DICE:
“visto el expediente instruido, el informe del Ministerio Fiscal del Obispado erige canónicamente en la Parroquia de Santa María de las Cruces de Saceruela la Orden con sus nuevos estatutos, que están conforme con el Derecho Canónico vigente y con las orientaciones religiosas sobre asociaciones religiosas. Gozará así de personalidad jurídica
en la Iglesia, según lo establecido en el canon 313, y aprueba, a tenor del canon 314, los estatutos por los que habrá de regirse”. 

Desde entonces, una vez actualizada su norma conforme a las prescripciones del Concilio Vaticano II y lo previsto en las sucesivas modificaciones del Derecho Canónico, la Orden sigue su existencia,  con su mismo nombre y misma filosofía, y además se dedica a cooperar en obras destinadas al desarrollo de los pueblos del tercer mundo.
La Orden  es exigente en sus dignidades y tiene un máximo de diez personas en la máxima categoría de sus distinciones “ad honorem”; el Collar de la Orden; el primero de ellos es el Gran Collar, reservado a una Real Persona que preside los actos a los que asiste, junto con
el resto de los agraciados con la presente dignidad. Es la costumbre que los collares se otorguen a personas que pertenezcan a la Real Familia, o a Sacerdotes, Diplomáticos, Académicos o Militares. Habiendo dos vacantes en la actualidad, los agraciados son los siguientes:
 Su Alteza Real doña Alicia de Borbón y Austria, Infanta de España, Duquesa de Calabria y Princesa de Etruria, Parma, Plasencia y Guastalla; que aceptó la dignidad en 2008 y presidió los Capítulos Ordinarios desde el año siguiente. Ésta está dignidad pendiente de renovación desde la muerte de doña Alicia, que Dios tenga en su seno, el 28 de marzo de 2017.
 Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Rouco y Varela, don Antonio María.
 Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Amigo Vallejo, don Carlos.
 Su Excelencia Reverendísima el Arzobispo de Toledo, Doctor Cerro y Chaves, don Francisco.
 Su Excelencia Reverendísima el Obispo de Ciudad Real, Prior de Órdenes Militares, Doctor Melgar Viciosa, don Gerardo.
 Su Excelencia Reverendísima el Obispo Emérito de Segovia, Doctor Rubio y Castro, don Angel.
 El Reverendo Señor don Serafín Sedano y Gutiérrez, Capellán de Su Majestad el Rey.
 Su Excelencia el General de División Señor don Manuel Gimeno y Rodríguez.
 El Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Embajador don Jaime de Ferra y Gisbert, Gentil Hombre de Su Santidad el Papa.

En 2011, la Orden recibe el Premio de la Hispanidad en Guadalupe junto a Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Amigo Vallejo, don Carlos.
Es su Consiliario y Capellán Mayor el Reverendo Señor don Teodoro Contreras y Arenas, Sacerdote de la Diócesis de Ciudad Real, Priorato de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, Ordinariato, donde asienta también la Orden del Sacer, desde hace más de cuatrocientos años.
La Orden abre y atiende el albergue de peregrinos de la Real Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, y tiene una intensa actividad humanitaria, hospitalaria y asistencial en Bolivia, donde ha contribuido decisivamente a la construcción de centros sanitarios y educativos, además de promover la construcción de una Santa Iglesia dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe. Sus misiones internacionales también han tenido presencia en Haití y en la
República Dominicana, donde fue condecorada por su Marina de Guerra.
La Orden está organizada en todas las Diócesis y Archidiócesis de España, incluidas la Castrense y la de Rito Oriental. Internacionalmente se organiza en Lugartenencias Generales, coincidentes con naciones reconocidas como tales a efectos diplomáticos y oficiales por el Reino de España, siendo las constituidas hasta ahora las siguientes:
 Lugartenencia General de Las Españas
 Lugartenencia General de Bolivia y la Plata de los Charcas
 Lugartenencia General de Portugal
 Lugartenencia General de Panamá y Castilla de Oro
 Lugartenencia General de México y Nueva España de la Mar Océana
 Lugartenencia General del Perú
 Lugartenencia General de Francia
 Lugartenencia General de Italia
Si te gusta nuestra Orden no dejes de pedir la Provanza Primera, ¡alístate con nosotros!

Simbología que utilizan los miembros de la orden.


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www.ordendelsacer.com es la única web oficial de la institución.
La Orden carece de presencia en redes sociales y no participa en chat, blog, web de asociaciones, facebook, wixsite y cuantos enlaces no autorizados puedan ser encontradas.
Los Caballeros y Damas Archicofrades de la Orden del Sacer se comunican por whatsApp y email y telefonía, no se utiliza papel ni medios materiales de otro tipo. Están obligados a mantener estos sistemas de comunicación y atenderlos conforme a una normativa interna que impide el uso de los grupos y listas de difusión para asuntos ajenos a la Orden.

1.- Ver relación histórica de Alcaldes de Toledo. “La relación de corregidores y alcaldes de Toledo, entre 1800 y la actualidad, ha sido realizada directamente por el personal del Archivo Municipal examinando los libros de acuerdos. Las omisiones y errores que puedan detectarse son achacables a los autores de estos textos”. www.toledo.es  Consultado el  9
de marzo de 2020.
2.- Cita del informe preceptivo para aprobar las Armas o Señales de la Villa de Saceruela, elaborado por el Excelentísimo Señor Académico don Ramón Maldonado y Coca en el que se hace la siguiente descripción heráldica del mismo: “Escudo cortado; primero, en campo de plata, la cruz de la orden de Calatrava; segundo, en campo de oro, la Traba de sable. Al timbre, corona real antigua”. Decreto 813/1964 de 12 de marzo, por el que se autoriza al
Ayuntamiento de Saceruela, de la provincia de Ciudad Real, para adoptar su escudo heráldico municipal.  Tramitado el expediente en forma reglamentaria y emitido el preceptivo dictamen por la Real Academia de la Historia favorable a que se acceda a lo solicitado. A propuesta del Ministro de la Gobernación y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día seis de marzo de 1964. La presencia de la traba completa en
las Armas o Señales de la Villa evidencia no solo el vínculo con la Orden de Calatrava, sino la gran proximidad con su Gran Maestre, dado que sólo la de dos anillas era propia de su alta condición.
3.- www.esquinademauricio.es Consultado el 10 de marzo de 2020.
4.- www.papemudemo.com Consultado el 11 de marzo de 2020.
5.- María Eulalia Grajera Barloja. “Orden de la Cruz del Sacer”. Revista Internacional de Protocolo: Ceremonial, Etiqueta, Heráldica, Nobiliaria y Vexilogía. Número 16, (2000), 67. 
6.- Diócesis de Dora, Obispado in partibus infidelium (en la parte -del mundo- de los infieles), ubicado en la antigua Mauritania Tingitana, cuya titularidad le fue concedida por el Santo Padre al Prior de Órdenes Militares, con sede en Ciudad Real, en 1875. Desde entonces el Prior de las Órdenes (Orden de Santiago, Orden de Calatrava, Orden de Alcántara y Orden de Montesa) llevaría aparejado el título simbólico de Obispo de Dora,
hasta 1980, en que se crea la Diócesis de Ciudad Real.


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