Cultura-De-La -MuerteCultura de la Muerte en nuestras venas -
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Ahora que el Senado de Argentina ha rechazado aprobar un proyecto de ley para legalizar el aborto más allá de los supuestos actuales por violación o peligro para la madre, es el momento de preguntarnos quiénes, cómo y por qué han hecho que se extienda como una mancha ignominiosa “La Cultura De La Muerte” por todo el mundo, en contra de las costumbres, creencias o tradiciones autóctonas de cada país.

¿Cómo han llegado las madres a estar dispuestas a matar a sus propios hijos?

Deberíamos saber que responde a un plan elaborado por las élites más poderosas del mundo. Esas de las que nunca oímos hablar y que no figuran en ninguna estadística, pero que sin ser nosotros conscientes dirigen los designios de nuestros países a través de gobiernos títeres.

Un organismo transnacional que fomenta esta agenda es el Banco Mundial. Ya en 1968,  su presidente Robert McNamara (anteriormente Secretario de Defensa durante las presidencias de John Kennedy y Lyndon Johnson), declaró: “El rápido crecimiento demográfico es una de las mayores barreras que obstaculizan el crecimiento económico y el bienestar social de nuestros Estados miembros”.

La meta –proclamada sin rubor- por la OMS (Organización Mundial de la Salud) dependiente de la ONU, era lograr para el año 2012 la despenalización del aborto en todo el mundo:  esto significaría que en el mundo podría ser completamente legal asesinar a los niños que están en proceso de gestación.

La efectividad de la medida para limitar el crecimiento es indiscutible, ya que se ha demostrado que tras su legalización  la tasa de abortos aumenta entre un 40% y un 300%, como ahora sabemos que ocurrió en Cuba, España, Uruguay, Inglaterra, Estados Unidos, Nueva Zelanda, etc.

Ya en 1972 el informe de la Comisión Rockefeller y en 1974 el informe ya desclasificado de Henry Kissinger,  plantearon impulsar la despenalización del aborto para un mejor aprovechamiento de los recursos estratégicos del mundo por parte de los poderes centrales y las élites económicas. Es decir, como medio para el mayor enriquecimiento de los muy poderosos.

Han ido desarrollando estas teorías hasta llegar al informe de 2007 del Banco Mundial titulado: “La Revolución Mundial de la Planificación Familiar. Tres décadas de políticas y programas de población“, que finalmente da cuenta de cómo se impulsó con éxito y de manera sistemática esta agenda en todo el mundo. Claro, que el aborto es solo una medida más entre varias – agenda LGTBI, feminismo radicalizado en el odio al hombre, eutanasia, animalismo, pedofilia, etc.– para limitar el crecimiento poblacional, dentro de un modelo de vida individualista que se ha impuesto en Occidente, hoy conocido como “La Cultura de la Muerte”.

Como resultado de intereses diseñados desde lo más alto de las élites políticas y económicas mundiales, se ha ido desplegando un entramado reticular de fundaciones transnacionales como la Open Society de George Soros, la Fundación Ford (pantalla de la CIA), la Fundación Rockefeller (de la emblemática familia dueña del JP Morgan Chase y Exxon-Mobil), la International Planned Parenthood Federation, la Fundación Hewlett Packard y la Fundación Gates.

Entonces, además establecieron que la cuestión del aborto debería dejarse en la conciencia de la persona afectada, en consulta con su médico, y que los estados deben ser alentados a promulgar leyes que  creen un marco claro y positivo para la práctica del aborto a demanda.

De este modo además lograban que fuéramos nosotros mismos los actores culpables del desarrollo de este plan demoniaco.

Resumiendo, para que así la población no sea consciente de que este pensamiento le viene impuesto por las élites en beneficio propio.

La Comisión recomienda: “Que los gobiernos federal, estatal y local establezcan fondos disponibles para apoyar los servicios de aborto en estados con leyes liberalizadas. Que el aborto se incluya específicamente en beneficios integrales del seguro de salud, tanto públicos como privados”.

La International Planned Parenthood Foundation es una de las fundaciones transnacionales promotoras de la legalización del aborto más importantes, al punto que muchos la conocen como la “Internacional del Aborto”, está financiada por Gates Foundation, Hewlett Foundation, Packard Foundation y Ford Foundation.

La Open Society de Soros financia a nivel internacional a fundaciones pro abortistas como el Global Fund for Women / Prospera (que a su vez financia a Women on Waves), Católicas por el Derecho a Decidir, HIVOS e ILGA (International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Asociation).

Estos hechos explican el origen, la financiación sin límites, así como la enorme presión divulgativa por parte de los medios de comunicación, la mayoría bajo su control y las facilidades obtenidas desde gobiernos sobornados por esta “Cultura de la Muerte” en estado puro, que promueve el aborto, incluyendo a las menores embarazadas víctimas de depredadores varios, PDD o pastilla abortiva sin control, fomento de la homosexualidad, estimulación del feminismo radical contra el hombre; todo ello para frenar nuestra capacidad reproductiva.

Y, por supuesto, acabar con nuestros mayores, enfermos y discapacitados mediante la eutanasia, como camino rápido y eficiente para evitar los gastos que estos producen y ahorrar el pago de las pensiones, ya en vía de desaparición. La eutanasia no será voluntaria, porque una vez legalizada, cada vez será más sencillo minimizar los trámites para aplicarla.

Para entender la gravedad de estos hechos debemos reparar en cómo se ha ignorado la sacralidad de la vida humana y trivializado su destrucción de una u otra manera.

Mediante estas prácticas, la “ideología de la Muerte” dice pretender convertir al “Hombre” en amo de su vida y su destino, exaltándolo sentimentalmente, pero en realidad lo desacraliza: el ser humano pasa a ser sólo otro animal más al servicio de oscuros intereses controlados por las elites mundialistas.

La gran trama legalista consiste en camuflar estos homicidios presentándolos como una opción legal y basada en su carácter terapéutico (hecho falso ya que no pretenden curar nada) en previsión de un mal mayor (¿qué mal puede haber mayor que la muerte del hijo indefenso?) y en protección de la salud reproductiva de la mujer (demostrado falso también, por los ya contrastados y medidos efectos secundarios del aborto para la salud).

Estos pretextos son en realidad falacias desarrolladas para facilitar el mercadeo a gran escala de un concepto criminal, disfrazándolo como un acto humanitario.

Tradicionalmente este programa siempre ha topado con la oposición frontal de la Iglesia Católica y pueblos de mayoría creyente. Por eso durante décadas, fundaciones transnacionales ligadas al poder financiero angloamericano, como la Fundación Ford, la International Planned Parenthood Federation y la Open Society de George Soros vienen financiando esta agenda en nuestros países y atacando despiadadamente a las creencias religiosas que se oponen a ella, y principalmente a la cristiana. http://kontrainfo.com/el-aborto-como-politica-antinatalista-impulsado-por-kissinger-soros-y-el-banco-mundial-de-1968-a-la-actualidad/amp/ Para ello, llegan a infiltrar adeptos ente sus miembros que buscan destruirla desde dentro.

Si examinamos los términos de la “IDEOLOGÍA DE GENERO” sobre la reproducción humana, y desciframos el significado real de sus palabras con sentido común y una correcta interpretación, comprenderemos su verdadero objetivo y la gran mentira y maldad que encierran.

Detrás de estos actos está la mano inconfundible del MAL con mayúsculas. Ellos poseen riqueza, por encima de lo imaginable. Pero en vez de plantear un reparto equitativo y el uso de recursos para corregir desequilibrios sociales, dirigen sus esfuerzos a controlarnos a nosotros para que sirvamos mejor a sus maléficos intereses.

Sólo derrotaremos esta gran traición contra el ser humano, recuperando nuevamente LA CULTURA DE LA VIDA Y DEL AMOR, DE LA SENSATEZ Y EL SENTIDO COMÚN y que no es otra cosa que las enseñanzas de Cristo llevadas a la práctica.


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Elena Sanz

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