Lauren Southern habla ante el Parlamento Europeo sobre Borderless. - Inmigración Refugiados Globalismo Fronteras Documental
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La activista canadiense Lauren Southern ha dado un discurso ante el parlamento de la Unión Europea sobre su documental a estrenar “Borderless” (sin fronteras). Aquí os traigo la traducción.

Debido a la mala calidad del discurso en directo, la filmación que veis es una repetición que realizó para que fuera totalmente comprensible.

 

Lauren Southern, “Cambiando de opinión acerca de la inmigración -Mi discurso en la UE”:

 

‘Buenos días a todos. Gracias por estar hoy aquí. Quisiera comenzar diciendo que es un gran placer estar aquí, en el parlamento de la Unión Europea, hablando una vez más de mi trabajo.’

‘Admito que estoy sorprendida de estar aquí hablando de nuevo. Si hace dos años me hubieran dicho que sería invitada al ombligo de la bestia Marxista, a la Unión Europea, por segunda vez, no creo que hubiese sido la única que se sorprendería pero, aquí estoy, parada frente a ustedes para hablar de mi trabajo periodístico y mis experiencias por el mundo.’

 

‘Como muchos de ustedes ya saben, comencé como una activista, tratando de llamar la atención sobre los cambios que veía en mi país de origen. Cambios que -creía- eran para peor.‘

‘Los que me conocen habrán visto las pruebas en vídeo: protesté en contra de las manifestaciones, cambié de género sólo por demostrar algo, incluso conseguí que me prohibieran entrar a Reino Unido por hacerme preguntas sobre la sexualidad de Dios…’

‘Pero, en los últimos 12 meses, siendo más adulta y quizás un poco más sabia, me alejé de las políticas acosadoras del estilo “en tu cara”; no porque no fueran oportunas en su momento, sino porque solo puedes hacer eso un número determinado de veces antes de acabar con un montón de “x rojas gigantes” (prohibiciones) en tu viaje por el mundo para realizar cualquier tipo de investigación periodística. Así que cambié la dirección de mi investigación hacia la búsqueda del entendimiento, para ver todo por mí misma y después compartir lo aprendido con aquellos que estén dispuestos a escuchar.’

‘Eso es lo que nos trae hoy aquí.’

 

‘Como muchos de mis contemporáneos en los medios de comunicación alternativos, me he centrado en la inmigración y la cultura, y los problemas que tienen lugar cuando se altera la balanza entre ambos.’

‘Pensábamos que estos temas eran importantes y que no estaban siendo comunicados de forma justa y sincera por los medios: Echábamos en falta reportajes sobre el hecho de que estaban apareciendo señales en las piscinas suecas recordando a los recién llegados que no debían violar. Nos faltaban titulares que nos dijeran que los conductores de metro parisinos ahora no paraban en algunas paradas por miedo a los ataques. Por no hablar de reportajes sobre que las pruebas dentales en niños refugiados, que los situaban en rangos de edad de entre veinte y tantos largos hasta casi los 30 años.’

‘Así pues, durante mucho tiempo me centré en un lado de la historia, asegurándome de que algunas de estas historias desgarradoras y escalofriantes de destrucción cultural, para nada únicas (crímenes de inmigrantes, mentiras y confusión), se estaban contando.’

‘Incluso intenté detener su avance: me fui al Mediterráneo. Tal vez algunos hayan visto imágenes mías sujetando una bengala frente al barco Aquarius, mientras retransmitía y apoyaba la misión de Defend Europe de parar los barcos.’

‘Escalé los Alpes (no entiendo el nombre de la zona exacta de los Alpes) para informar sobre los que cierran el paso. Y lo hice, no porque no me importen los refugiados sirios o la difícil situación de aquellos que viven en lugares peligrosos como Sudán; lo hice porque quería ayudar. Quería ayudar a volver a equilibrar la balanza de una narrativa absolutamente posicionada de un lado, que está totalmente controlada, siendo casi un sacrilegio preguntar.’

‘Pensé que incluso si la verdad era desagradable e incómoda, era necesario contarla. La gente necesita escuchar aquello que se le ha escondido. Y creo que mi trabajo ha sido significativo.’

 

‘Mi primer documental, “Farmlands” (tierras de granjas), ha sido visto por más de 2 millones de personas, acompañado de unas miniseries que han alcanzado los casi 6 millones de vistas.’

Aun estando aquí hoy, en el parlamento de la UE, no estoy segura de cómo debería sentirme. Más que nada, lo que tengo claro es que la gente está comprometida. La gente está exigiendo la verdad no para escuchar una perspectiva de izquierdas o de derechas, sino que quieren ser capaces de escuchar a ambas partes… y están preparados.’

‘Farmland se hizo con poquísimo dinero. Apenas teníamos $5.000 cuando aterrizamos en Johanesburgo hace exactamente un año este mes. Borderless, mi nuevo documental y la razón de que esté hoy aquí, es un proyecto a una escala mucho mayor.’

 

‘En septiembre del pasado año, hace tan solo 4 meses, mi equipo y yo aterrizábamos en las islas griegas con el objetivo de ver de cerca la crisis migratoria europea.’

‘Por suerte, en aquel momento no éramos muy conscientes de la empresa que esto suponía. De haber tenido información previa sobre lo que íbamos a pasar filmando, no estoy segura de que ninguno se hubiera apuntado a la aventura. Cuando acabamos de filmar, justo antes de navidad, volvimos a casa agotados y destrozados, pero seguros de que habíamos rodado algo que verdaderamente podía servir para este debate.’

‘Inicialmente, estábamos preparados para hacer un documental sobre como 4 años de inmigración sin precedentes habían afectado a Europa. Lo que ahora tenemos, a pesar de estar sin terminar, es una imagen de como la crisis migratoria ha afectado a todos los involucrados.’

 

‘Regresé a Canadá comprendiendo mejor como ha afectado este problema a los europeos nativos, pero también el impacto que ha supuesto para los propios refugiados e inmigrantes.’

‘Me sorprendió mucho escuchar por primera vez a un inmigrante de Gambia diciéndome que desearía haberse quedado en casa. Pero, mientras escuchaba como este sentimiento se repetía en gente llegada de Nigeria, Senegal, Sudán y muchas otros países, comencé a darme cuenta de la siniestra realidad de que esta es la historia de “Borderless”: es la historia en la que nadie gana.’

‘Quiero ser compasiva. No quiero ver como nuestras naciones de occidente echan a la gente arbitrariamente, refugiado o lo que sea. Nadie discute que a Jesucristo, siendo un bebé, le obligaron a vivir en Egipto, o que, siendo un niño, siguió sin poder volver a su lugar de nacimiento. Como cristiana, soy muy consciente de mi responsabilidad a la hora de ser humanitaria y buena con todo el mundo pero, a pesar de las pretensiones cristianas de Occidente, la realidad cultural de la inmigración a menudo deja poco lugar para nada ni tan siquiera semejante a tal idealización.’

‘Nuestra compasión podría no tener fin. Puede ser infinita. Pero los recursos de una nación no lo son.’

‘Miremos a mi país natal como ejemplo. Aun sin contar con los refugiados recién llegados, que normalmente son pobres o indigentes, Canadá tiene 1,2 millones de niños viviendo en la pobreza. Más de 200.000 canadienses duermen en las calles cada año, y nuestra deuda nacional ha aumentado a más de un billón de dólares (ella dice trillón pero lo he convertido a nuestras cifras).’

‘Es una cantidad de dinero inconcebible y, aun así, cada día llega más y más gente a Canadá, a la que jamás podremos permitirnos ayudar. Y ser capaces de permitirnos ayudar es una parte importante de la conversación, aunque no es que sea el único asunto a tener en cuenta: La pérdida y la degradación cultural al final se pagarán muy caro -si no peor- que la falta de recursos.’

 

‘Los buenos tiempos van y vienen: crecimientos, burbujas, quiebras… Todas estas cosas las podemos afrontar. Pero ¿qué ocurre cuando nadie puede hablar tu idioma en tu calle? O ¿puede hablar tu idioma pero se niega a todo lo demás?’

‘¿Qué pasa cuando las calles en las que has vivido siempre ya no son seguras por culpa de unos hombres que ni siquiera tienen porqué estar ahí? Las violaciones están en auge y son la parte más vulnerable de nuestra sociedad: niños y ancianos están en el punto de mira. El terrorismo islámico ha barrido Europa, y hasta los especialistas de la UE han dejado claro que ISIS está muy vivo todavía en el continente.‘

‘Pero estos incidentes, aunque horribles, no son más que síntomas de un problema subyacente. Es un claro cambio demográfico que trae consigo no solo los actos violentos visibles, sino también insidiosos cambios que aterrorizan.’

‘Posiciones comunes en cosas como la forma de ver las actitudes religiosas extremistas, los derechos de la mujer, los derechos de los homosexuales, matrimonios entre primos hermanos, violencia de bandas y la democracia en sí misma, están cambiando. Y la excusa que nos han dado para permitir todo esto es que es humanitario. Es la forma compasiva de actuar.’

‘¿Acaso estamos tan ciegos, en nuestro deseo de ser humanitarios, en nuestra obsesión por ser bondadosos, que hemos apartado la mirada ante las consecuencias?’

 

‘En octubre, los pasajeros de un vuelo del aeropuerto de Londres exigieron que Yaqub Ahmed, un somalí que llegó a Inglaterra como refugiado, no fuera deportado. Nos han dicho que esto fue muy humanitario. Os sorprenderá saber que Yaqub Ahmed estaba siendo deportado, después de cumplir 4 años de una condena de 9, por haber violado en grupo a una niña de 16 años.’

‘Mientras todos lo celebraban, un pasajero fue grabado en vídeo diciendo muy emocionado: “¡Chaval, eres libre!”. Y esto es lo que nos muestran como ejemplo de compasión en Europa.’

‘Hemos perdido nuestro camino. Canadá, Inglaterra, Alemania, Suecia… todo grandes potencias. Todas debilitadas por el mismo talón de Aquiles. Porque la compasión sin comprensión no es humanitaria.’

‘Esos pasajeros obligaron a Reino Unido a renunciar a deportar a Yaqub Ahmed. Ni siquiera se plantearon lo que pudiera haber hecho, por lo que pudiera estar siendo deportado: le estaban separando de su familia; era un refugiado. Por lo tanto, permitirle quedarse en el país era lo compasivo. Porque la compasión ya no es compasiva. Parece que nuestra sociedad ya no ve la diferencia entre la búsqueda del bien y llamar la atención.’

 

‘Vivimos una era en donde la verdad puede esperar: es algo a lo que apenas prestamos atención después de los hechos. Sus consecuencias se olvidan rápidamente. Es esta compasión por encima de todos los demás dogmas lo que me llevó al corazón de la crisis migratoria: ¿Cuál sería la verdad más allá de lo que los medios y la cultura pop nos venden pintado de rosa?’

‘Aun siendo capaces de sentir compasión, mi equipo y yo queríamos descubrir la realidad. No verdades a medias. Toda la verdad:’

‘¿Se han convertido los europeos en los pasajeros del famoso avión? ¿Estamos salvando a violadores y asesinos de las consecuencias de sus propios actos? Y ¿qué pasa con los niños, incapaces de elegir por sí mismos si quieren afrontar este viaje a través del mar? ¿Qué pasa con las mujeres? ¿Son realmente las familias la prioridad en todo esto? ¿Qué es lo que realmente conlleva este viaje hacia Europa? ¿Quién decide quienes pueden entrar? Y ¿dónde los llevan una vez están aquí?’

 

‘Pronto entendí que, a pesar de lo que creía, ya había cogido “la píldora roja” con respecto a la inmigración. Esta crisis es mucho más profunda y compleja que un grupo de extranjeros convirtiendo pequeñas en ciudades en lugares inseguros, que los ataques con granadas en Suecia o que la dependencia en la periferia de París.’

‘Me di cuenta de que solo conocía una parte de la realidad de este inmenso desplazamiento de personas, por lo que me propuse encontrar la verdad con un celo casi inquisitorial, como nunca lo había hecho cuando hacía vídeos de 1 minuto en YouTube.’

 

‘Después de hacer mi primer documental en Sudáfrica, supe lo que era aprender a poner las cosas por separado y comprenderlas al completo, viendo todas las piezas frente a mí. Y en esta ocasión teníamos el tiempo, el presupuesto, y el sitio para enfrentarnos con todos los problemas en juego.’

‘Podría hacer un discurso entero solamente enumerando los incontables acontecimientos ocurridos durante la grabación. Hemos pasado semanas vigilando fronteras y cruces, observando costas y traslados hasta las 4 o 5 de la mañana.’

‘Nos infiltramos con cámaras en Marruecos, cruzando los dedos en cada control para que no vieran las cámaras bajo nuestros asientos. Escalamos montañas para visitar campamentos nómadas secretos de inmigrantes, y nos sentamos con ellos al fuego bajo puentes de autopistas en París. Nos infiltramos en ONG en Grecia y en redes de contrabando en el Norte de África.’

‘¡Ha sido una locura!’

‘Al pasar 4 meses en el terreno, en cierta forma te das cuenta de que es imposible comprender esto desde la distancia. Antes leía, citaba noticias y aún lo hago: puede que incluso algunos en esta sala las escribieran. Pero la realidad es que hasta que no estás en el terreno y ves la cara de un niño exhausto que ha caminado miles y miles de kilómetros, o estás cara a cara con miembros de un grupo de traficantes, entenderlo completamente es difícil de conseguir. Y el proceso me han abrumado muchísimo. Aun teniendo la oportunidad de estar por mí misma en el terreno y ver todas las caras de esto… parece como si se volviera más y más gris.’

 

‘Dependiendo de sus inclinaciones políticas, estos inmigrantes pueden ser desde monstruos y terroristas que intentan sabotear Occidente, hasta víctimas desesperadas con una horrible necesidad de una ayuda que solo nosotros podemos brindar.’

‘Al ver esta crisis tan de cerca, cualquiera de esas fantasías simplistas se esfuma rápidamente.’

‘Lo aprendí en las montañas de Marruecos, cuando me senté a echarme un cigarro con un grupo de hombres de África Central -algo que jamás pensé que haría pero que la necesidad me hizo hacer bastante a menudo en este viaje-. Mientras estábamos sentados en sillas improvisadas hechas con cajas y garrafas de agua, entre tiendas de campaña desgastadas, mirando el duro paisaje norteafricano, me hablaron de sus aspiraciones en Europa.’

‘No hay duda de que entre ellos había criminales y radicales, como los hay en cualquier grupo.’

‘Muchos de ellos, de los sueños de los que hablaban no eran de los de unos invasores o los de unos teócratas: querían ser futbolistas. Un hombre de Gambia, no mayor de 20 años, sonreía mientras me contaba su ilusión de jugar en el Chelsea, sin importarle no haber jugado jamás de forma profesional. Me explicó como la policía había destrozado su campamento y se había llevado su campo de fútbol improvisado.’

‘Otro hombre, en otro campamento, me contó su sueño de ser rapero y de como no podía lograrlo en su país natal. Incluso sacó su teléfono móvil y nos puso algunas de sus canciones, y no voy a mentir: eran bastantes buenas.’

‘Algunos de los sueños que tenían simplemente eran de seguridad y confort, y otros solo querían reunirse con la familia: hermanos o padres.’

‘Cada uno de ellos podía nombrar el país al que quería ir. Podía ser Suecia, Alemania, Francia, Reino Unido… pero lo que todos tenían en común no era odio a las instituciones occidentales o celo por la violencia islamista, sino que era algo mucho más simple, algo mucho más humano: lo que todos compartían era esperanza.’

‘Y ¿quién puede decir que no merecen una oportunidad de cumplir sus sueños? Todos sabemos que están más lejos de alcanzar cualquiera de esos sueños en África que en cualquier país occidental.‘

‘Pero, ahí está el problema.’

 

‘Esos hombres que conocí en campamentos de montaña… siento compasión por ellos, así como entiendo la realidad de su situación: esos hombres no son refugiados.’

‘El futbolista de Gambia no era un invasor decidido a destruir el mundo occidental. Era un joven con grandes sueños, un gran corazón y una enorme sonrisa. Y sé que algunos de ustedes, que me conocen y a los que les gusta mi trabajo, se estarán sintiendo incómodos por todo lo que estoy diciendo porque no es mi retórica habitual, o la nuestra, pero como dije al principio, inicié este viaje para descubrir la verdad y para traérsela a ustedes. Lo que significa que no voy a dejar de contarles sobre la enorme y maravillosa sonrisa de ese gran muchacho que, sinceramente, habla 4 idiomas más que la mayoría de la gente de Canadá. Pero tampoco me voy a quedar aquí diciéndoles e insistiéndoles en que tiene derecho a venir a Europa, a pesar de que no haya nada de malo en el hecho de que desee hacerlo.’

‘Por el contrario, les voy a decir como acaba esta historia.’

 

‘Cuando llegamos a grabar a París, hablamos con los locales que nos dijeron que París ya no era París. Nos mostraron la ciudad personas que lamentaban lo que veían como la degradación total de la ciudad más bella del mundo.’

‘Por supuesto, el Louvre aún está ahí. Por supuesto, el Arco del Triunfo aún se mantiene en pie. Y todos los románticos y pequeños restaurantes. Puedes ir de vacaciones y no darte cuenta de ningún cambio más allá de algunas vallas nuevas y guardias armados pero, para los habitantes de París se ha convertido en una ciudad peligrosa, sucia y hostil.’

 

‘Bajo los puentes de las autopistas, convergen inmigrantes en pequeños campamentos temporales. Pequeñas comunidades de tiendas de campaña donde todo parece lo mismo.’

‘Había un campamento afgano donde los hombres estaban colocados de droga y nos tiraban piedras si nos acercábamos demasiado con las cámaras. También había un campamento africano con nigerianos, senegaleses, gambianos… y todos habían encontrado su sitio allí.’

‘Otro joven, no mayor que el gambiano que conocí en Marruecos, me contó como pensó que encontraría una vida mejor cuando vino a Europa. Como se había preparado como ingeniero en su país natal y ahora, viendo que no tenía ninguna oportunidad aquí, deseaba poder regresar. Porque no había ingenieros en este campamento. No había futbolistas ni músicos.’

‘Estos hombres habían sido instalados en hoteles por un tiempo pero, al rechazar sus solicitudes de asilo, les habían tirado en las calles hasta que pudieran intentar aplicar otra vez en 18 meses, con muy pocas opciones de que en el segundo intento fueran a ser aceptados porque habían saltado de país en país sin identificación, y tampoco siguieron los pasos legales para solicitarlo en sus países de origen.’

Así que ahora no tienen a donde ir. No tienen forma de marcharse. Están atrapados. Limitados a compartir restos de comida que les dan los parisinos al pasar.’

 

‘Y, seré sincera, durante un tiempo cambié mi forma de pensar y mi corazón ante tantos hechos. “No te preocupes por tus sentimientos”. Me enfrenté a todo en mi vida. Pero en ese momento, me encontré sobrecogedoramente llena de compasión y simpatía y comprensión hacia estos hombres.’

‘Estando sentada allí, riéndome, escuchándolos, compartiendo sus sentimientos conmigo alrededor del fuego, compartiendo su comida conmigo, contándome sus historias; solo deseaba que encontraran un sitio en nuestra sociedad o que pudieran volver a casa… pero esta vez no por mí sino por ellos. Lo mismo para cualquiera que esté en esa situación caótica.’

‘A medida que el fuego parpadeaba, iluminando los rostros de los hombres a mi alrededor, uno de los jóvenes preguntó algo muy duro que nos lleva a lo que estamos discutiendo hoy sobre la crisis. Preguntó: “¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Por qué estamos aquí?”

 

‘En su viaje a través de Europa, estos hombres han gastado literalmente miles de euros. Algunos vendieron sus casas y todas sus posesiones para juntar el dinero y dárselo a los traficantes de personas.‘

‘Sus sueños de brillantes carreras y vidas confortables se han convertido en desesperación por encontrar un trabajo o una manta. En sus propias palabras, definitivamente no valió la pena.’

‘Éste es el lado que no se cuenta de la historia, que nunca escucharán de las ONG o los políticos de izquierdas. Ni tampoco de los de derechas. Realmente nadie habla de esto.’

‘Muchos inmigrantes que conocimos se arrepentían de haber hecho el viaje pero, sin dinero, muchos sin pasaporte -que habían tirado por recomendación de los traficantes de personas para evitar la deportación, o que se descubriera su identidad si eran delincuentes-… Sin sus pasaportes, ahora estaban atrapados. Y no podemos culparles por haber seguido este consejo ni por creer que podían venir a Europa cuando Merkel, Macron y los medios les han repetido constantemente: “Venid, por favor. Tenemos los brazos abiertos a refugiados e inmigrantes”.’

‘Y cómo podemos culpar a las fuerzas fronterizas o a los países occidentales por ser incapaces de procesar a estos millones y millones de personas sin ningún tipo de identificación, cuando de hecho lleva años y años procesar legalmente las visas de entrada y las solicitudes de asilo desde el extranjero.’

‘Esta es la historia de “Borderless” y de la crisis que decidimos investigar.’

 

‘Los refugiados son refugiados. Los inmigrantes no lo son.’

‘Nuestros recursos son limitados. Nuestras habilidades para procesarlos son limitadas, y debemos priorizar a los que pueden identificarse como refugiados.’

‘Aun así, los políticos y activistas europeos dan baza a los contrabandistas y traficantes, perjudicando a las personas por las que se supone que se preocupan tanto.’

‘Le dicen al mundo cosas como que “La diversidad es nuestra fuerza”, que “Cada uno de nosotros somos una nación de inmigrantes”, que “Lo correcto es acabar con las fronteras”. Dicen: “Bienvenidos refugiados”, utilizando esa palabra de forma intercambiable con los migrantes, refiriéndose en esencia a cualquiera que venga ilegalmente por cualquier frontera.’ ‘Están todo el tiempo animando a estas personas a venir a Europa; una Europa que no puede mantenerlos, que no tiene sitio para ellos.’
‘A estas personas que exigen que paremos las deportaciones de criminales, no les preocupan sus víctimas. A esos que abogan por abrir las fronteras, les importan tan poco esas vidas arruinadas por el viaje hacia Europa, ambas, las de los nativos y las de los inmigrantes. Reciben a los inmigrantes con carteles coloridos, les traen comida y mantas de croché y abrazos, pero dónde están cuando el brillo se desvanece y el frío invierno francés llega. Podrás encontrarles a salvo, en sus casas, sabiendo que fueron compasivos.’

 

‘Occidente carece de recursos para albergar, alimentar y proteger adecuadamente a estas personas. Aún no hemos podido hacerlo bien para con los nuestros. El desamparo y el malestar social en Europa está en niveles catastróficos, y la pobreza todavía es un problema muy real. Entre la deuda nacional, el déficit, la austeridad, el coste de la vida, los sueldos estancados, las recesiones, las crisis bancarias y los rescates… del sueño europeo queda solo eso para los europeos: un sueño.’

‘La compasión no es algo de una sola vez. No es humanitario abrir las fronteras e invitar a la gente, para inmediatamente después abandonarles. No es humanitario mantener a los contrabandistas y a los traficantes en el negocio para tu satisfacción personal, y aun así es exactamente lo que hacen los políticos europeos y las ONG.’

‘Cuando Italia cerró sus puertos y confiscó los barcos, el número de inmigrantes y refugiados ahogándose y arriesgando sus vidas en el Mediterráneo disminuyó de forma drástica. Sin la promesa de un rescate, el riesgo aumentó demasiado y se salvaron muchas vidas, porque dejamos de animarlos a exponerse a un riesgo innecesario.’

‘Y es la promesa de un rescate. Es la promesa de un paraíso. Los contrabandistas llaman a estos barcos “barcos de salvamento”, y son parte del modelo de negocio. En sitios como Grecia, líderes de ONG y activistas han sido encarcelados por conspirar directamente con contrabandistas.’

‘En otros lugares como Marruecos, no lo necesitan. Los contrabandistas saben que estarán allí esperándoles, así que mandan gente al agua en barcos que apenas se distanciarán unas millas de la costa, quedándose a salvo, en tierra, con el dinero en los bolsillos. A salvo sabiendo que su último cargamento era de personas. Y eso es lo que es: un paquete, un cargamento que será recogido por los compasivos de las ONG.’

 

‘Lo tenemos grabado. Pasamos semanas trabajando nuestro ascenso en la cadena, aprendiendo acerca de los contrabandistas y los traficantes, y el marroquí que se asegura de que el ejército y la policía miran para otro lado.’

‘Sabemos quien elige quienes suben al barco. Sabemos la comisión que se llevan. Sabemos quien dirige cada campamento y a quien informan. Sabemos cuanto cuesta y desde donde zarpan estos barcos, y en el otro lado, donde es recogido.’

‘Y puedo decirles ahora mismo, habiendo visto e investigado todo esto en el terreno, que solo un grupo se beneficia de todo esto, o lo que es lo mismo, solo un grupo se lucra: son los traficantes. Las redes criminales por todo el Mediterráneo ganan literalmente millones de dólares cada mes. Es el marroquí y su niños africanos, es la mafia italiana y las inocentes mulas de droga, es la gente dispuesta a dejar que otros se ahoguen, o se congelen, se mueran de hambre o sean agredidos o asesinados por 2.000 euros. E igual de malvados son aquellos que lo permiten, lo ignoran o lo incitan disfrazándolo de humanitarismo.’

 

‘Esto es una mancha que jamás podrán limpiar:’

‘Los inmigrantes que mendigan y roban por desesperación, los que prefieren suplicar y mueren de hambre.‘

‘Los europeos nativos que ahora caminan por las calles que una vez conocían tan bien, y que ahora tienen miedo. Los padres preocupados por la seguridad de sus hijos. Los ancianos que son atracados y golpeados en nuestras principales ciudades.’

‘Los niños cuyos cuerpos descansan ahora en el fondo del Mediterráneo.’

‘Estas son las víctimas de un engaño brutal perpetrado por criminales trabajando codo con codo con élites egocentristas, ayudados e instigados por locos bienintencionados a los que no les preocupa si es lo correcto sino si está de moda, porque es bueno políticamente.’

 

‘Muchos aquí conocen muy bien los chistes que ya no podemos decir, las palabras que ya no podemos usar, los personajes, los espectáculos y las canciones que han sido lanzadas a la hoguera de la corrección política. Estas pérdidas, a pesar de ser pequeñas individualmente, se suman a algo más grande.’

‘Y aún la pérdida de estas cosas palidece en comparación con lo que estamos desechando en nuestra búsqueda de la corrección política. A saber: nuestra cultura, nuestra historia, nuestro futuro, nuestra seguridad y quizás, lo más perturbador, la vida de incontables europeos, inmigrantes y refugiados por igual.’

‘Cuando el brillo auto enaltecido de nuestra compasión se desvanezca, nos daremos cuenta de que pagamos por ello con la vida de inocentes de todas las razas, de todos los credos y de todas las religiones.’

‘Y esta es la historia de una Europa sin fronteras. Es una historia en la que nadie gana.’

 

Después del discurso, Lauren tuvo la oportunidad de responder algunas preguntas acompañada de la diputada parlamentaria europea independiente por Reino Unido, Janice Atkinson, y quiero resaltar una pregunta que ella responde directamente.
Una periodista llamada Cristina pregunta: “¿Quién está detrás de todo esto? ¿Quién tiene interés en todo esto?”

Janice Atkinson responde: “¿Quién? Este lugar. Este sitio. La ONU, los gobiernos, los gobiernos progresistas de izquierdas, Merkel, Macron, Sarkozy, Hollande… todos, todos ellos colaboran. Todos fueron a Marruecos y firmaron el Pacto Global de Migración de la ONU de Marruecos. Nadie autorizó a sus gobiernos a hacerlo. Nosotros hicimos una petición en el gobierno británico: “No vayan a Marruecos y firmen ese documento que solo abre las puertas”. Ese documento fue tan insidioso que ya no puedes llamar migrantes a los migrantes. Ahora todos se llaman refugiados. ¿Te das cuenta de cómo han cambiado la lengua sutilmente? Lo están haciendo aquí mismo. Vamos a ir a votar contra el parlamentario europeo laborista, el líder socialista de Reino Unido en este sitio, que ha elaborado ese documento que básicamente persigue el lenguaje, persigue a la gente con la que formamos grupos cuando nuestros amigos regresen el año que viene, persigue nuestra lengua, y el documento de la ONU nos hizo esto. Nuestros colegas de aquí, los criminales, han hecho esto. Y aquí es donde estamos como sociedad, así que es a quienes culpamos.”


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Xiomara Bernal

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