Compendio de poesías (1) - Poesías y refranes
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Si tú no estás,

yo tengo una pena,

si no estás tú,

que gran condena.

Si no estás tú,

Canto de sirena,

siento una pena en el alma

si tú no estás mi calma,

entonces,

se me envenena.

 

 

Yo mi pincel,

lo hice,

con tu cabello,

con lo que tus ojos me dicen,

lo hice,

con tu destello.

 

Me acarició suavemente la pluma,

caricias,

me hizo al caer.

Pero caricias no hubo ninguna,

que como me abruma,

el volverte a ver.

 

Bendecida como azabache,

que se esconde bajo la tierra,

muestro mi amor,

sin tener lache,

que más baches,

tiene la guerra.

.

 

Si algún día yo me muero,

que me entierren con tu retrato,

lo más preciado que tengo,

aunque me llamen,

el insensato,

para irme con alegría,

para que si algún día me encuentran,

todos sepan,

que fuiste mía

y que las demás cosas,

no cuentan

yo disfruté,

tu compañía.

 

Moriré con tu recuerdo,

para poder irme en paz,

pónme tu retrato te pido,

que ese recuerdo no sea fugaz.

 

Ni si viera en la naturaleza el mejor paisaje

ni con todas las maravillas del mundo,

se asemejarían a lo que yo siento,

en cualquier paraje,

cuando te veo,

un solo segundo.

 

No quiero ver lo que veo,

algunos,

me llamarán loco,

y con todo,

lucho por lo que creo,

y pierdo,

aunque luchen muy poco.

 

Nada me importa,

si se que después te tengo,

afortunado soy de tenerte,

recuerdo,

de donde vengo

si tuve algo,

fue suerte,

por eso hoy,

no me sostengo.

 

Si pensase en mí,

como pienso en ti,

nada me faltaría,

pero todo me falta,

cuando pienso en ti,

si me falta,

tu compañía.

 

No hay amor más deseable,

Ni hay amor más verdadero,

que aquel que cuando vienen pesares,

te mira,

diciendo te quiero.

 

 

Dicen que quien siembra recoge,

Te planto yo,

cada jornal,

Aún así,

tu amor no me escoge,

moriré de mi esfuerzo,

cual animal.

 

Mientras otros te expliquen su rabia,

yo,

te escribiré mi amor,

porqué se que la guerra,

lo agravia,

pienso en cuidarte,

siempre mejor.

 

Sé que miras lo que tú quieres,

más,

que miras,

bien lo que es,

no me cuidas,

cuando prefieres,

más,

mirar al revés.

 

 

Hoy te esperaba

y estaba en vilo,

sabiendo que te marchabas,

lloré mucho,

no estoy tranquilo,

viendo que me curabas.

 

Me remplazas,

con tú,

ya nos vemos…

quedamos otro día,

rompiendo mi corazón

y mi ilusión

rompiendo,

también mi alegría.

 

Cada vez,

que para que comiéramos,

sembré algo,

viniste y pisoteaste mi huerto,

el que he de plantar,

Aunque este harto,

porque si no,

se quedará muerto

y a mí me va a dar,

un infarto,

mi corazón me lo tienes revuelto.

 

No hay mayor lucha,

que la de cuando te pongo yo

una sonrisa,

sabiendo que todo pasa

y que la gente olvida

qué escucha,

por que quieren,

caminar deprisa.

Si se encendiera una estrella,

cada vez que yo te anhelo,

no existiría la noche.

De las estrellas,

que habría en el cielo.

 

Quise que crecieras deprisa,

no que fueras,

tan caprichosa.

pero preferí sufrir

y que fueras niña,

porque tu infancia

vi más valiosa.

 

Te vi,

rebosando alegría,

como un niño,

lleno de emoción,

te fuiste,

y sentí que me moría,

como si perforaran,

mi corazón,

saque toda mi rebeldía

junto,

con mi ilusión,

mantuve,

mi serenía,

y me hacía el fuerte,

siendo un llorón.

 

Dime porque me apuñalas?

siempre,

con tu ninguneo,

hice lo mejor que pude todo,

no hicieron nada,

y fui siempre el reo.

 

Si otro te tiene sin hacer nada,

que te disfrute,

hiendo despacio,

disfrutaréis sí,

de muchas chorradas,

mientras yo,

me doy el tute

porque te estoy haciendo un palacio.

 

Me parece poco

esperar todo el tiempo del mundo,

para contemplar

al fin tu llegada,

por más que tardes,

No cambio el rumbo,

varo y me hundo

en tu mirada.

 

Y es que yo sé,

que vale más,

una sonrisa dolorosa,

que los gritos que te predica,

cualquier mente,

que es caprichosa.

 

Quien te siente,

para que no te caigas,

no sabe cómo,

irá el camino,

seguí el camino,

aún y con largas,

porque ese,

es mi destino.

saboreé,

andaduras amargas

y cargaste tú,

a este peregrino.

 

Eres mi luz

y mi mayor deseo,

te siento,

yo lo mas grande,

lo más bonito,

en lo que creo.


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